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prevenir los golpes de calor en las chinchillas

Al contrario de lo que piensa mucha gente, no es necesario que haya una elevada temperatura ambiental para que aparezca un golpe de calor. Basta, simplemente, con que suba excesivamente la temperatura corporal de la chinchilla y esta sea incapaz de regularla por sí sola (pues carecen de glándulas sudoríparas, por ejemplo).

Síntomas de un golpe de calor

  • Orejas y manos excesivamente calientes.
  • Respiración acelerada y/o dificultades para respirar.
  • Desorientación
  • Debilidad. El animal se queda tumbado e inmóvil.
  • Algunas echan saliva por la boca.

Si no estamos atentos a estos síntomas y los atajamos lo antes posible, la chinchilla rápidamente sufrirá hipertermia, entrará en coma y morirá.

¿Qué hacer cuando una chinchilla sufre un golpe de calor?

Lo primero es intentar bajar la temperatura corporal de orejas, patas y barriga. Lo podemos hacer pasando suavemente hielos envueltos en un trozo de tela. La mantendremos fresca y a oscuras en un trasportín con acumuladores de frío envueltos en un trapo, con el aire acondicionado o con ventiladores incidiendo directamente sobre el transportín (nunca sobre la chinchilla). En ese mismo trasportín, tapado para que siga a oscuras, la llevaremos al veterinario. En caso de que el estado sea crítico, contacta con tu veterinario para que te dé instrucciones precisas para llevarla a su consulta, en caso de que no lo encuentres envuelve a la chinchilla en una tela humedecida con agua tibia (nunca fría). En estos casos extremos da igual que se moje. Los golpes de calor son letales en las chinchillas, así que la prevención es la mejor manera de evitar una tragedia.

¿Cómo prevenir los golpes de calor en las chinchillas?

A continuación te damos una serie de consejos y trucos para ayudar a nuestras chinchillas a soportar las altas temperaturas del verano y evitar que sufran un golpe de calor:

  • Evitar que estén cerca de corrientes de aire o expuestas directamente al sol.
  • Comprobar los bebederos a diario. Darles agua fresca dos veces al día (los días de mucho calor puedes darles Aquarius fresco).
  • Usar aire acondicionado y deshumidificador. Es lo más eficaz.
  • Si no es posible, colocar ventiladores estratégicamente para remover las zonas de calor.
  • Ponerles placas o casetas de mármol, granito, terracota o barro.
  • Usar acumuladores de frío dentro de cajas de aluminio (que evitarán que los roan).
  • O, también, tarros de cristal con hielo (bien cerrados, limpios, sin etiquetas, ni óxidos).
  • Darles “chuches” recién sacadas del frigorífico.
  • Proporcionarles baños de arena en cajas metaílicas, barro o terracota recién sacadas del frigorífico.
Hay que intentar evitarles todo episodio de estrés (como transportes innecesarios), y que estén activas a temperaturas superiores de 25ºC (anular paseos, separar en celos, etc). Es necesario extremar los cuidados y precauciones en chinchillas bebés, hembras preñadas, enfermas y mayores, que son las primeras en sucumbir. Aunque pueden soportar por cortos periodos de tiempo 26ºC-28ºC a la sombra te recomendamos encarecidamente que la temperatura de la habitación donde se encuentre nunca suba más allá de 25ºC pues puede desarrollar problemas internos que a la larga terminan en tragedia.

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A diferencia de otros animales domésticos, las chinchillas no huelen; huele su heno, los pellets, el sustrato… pero ellas no. ¿Por qué? Sencillamente, porque usan arena para bañarse. Creedme: hemos tenido un hámster junto a 10 chinchillas en la misma habitación y no olían lo mismo. Así que, si una chinchilla huele, se debe a que no se está limpiando su jaula con la frecuencia que se debería, o a que el animal está enfermo y hay que llevarla al veterinario de exóticos con la mayor brevedad.

La mejor manera de mantener sana una chinchilla, además de darle una buena alimentación y estar pendiente de su salud, es mantener limpia su jaula. Una jaula sucia puede conducir a la infección por parásitos, hongos y, además, empezará a oler mal.

Cría de chinchilla

Fotografía de Javier G. Iaberius para Chinchillas Nocte Vela

¿Qué puedo usar para limpiar la jaula de mi chinchilla?

Para limpiar las jaulas de las chinchillas puedes usar vinagre al 50% (mitad agua y mitad vinagre) y enjuagar. O bien, usar lejía al 10% (9 partes de agua por cada parte de lejía). En este último caso, enjuaga a fondo varias veces la jaula.

¿Cada cuánto debo limpiar la jaula de mi chinchilla?

  • Todos los días. Hay que limpiar los comederos antes de volver a darles alimento. El agua se cambia diariamente para que esté fresca y no se le desarrolle moho o verdín en el bebedero. Se barren los estantes, su casita, hamaca… También se pasa un poco la bayeta por las paredes de la jaula.
  • Semanalmente. Se lava bien el bebedero y el plato de comida. Es necesario cambiar el sustrato al completo, aunque la frecuencia de esto último dependerá del número de chinchillas en la jaula y del tipo de sustrato que se utilice. También se limpia su arena y se pasa la bayeta con vinagre por las baldas y paredes, la casa o los juguetes.
  • Mensualmente. Hay que limpiar la jaula a fondo, lavar o reemplazar las baldas y accesorios si fuera necesario. Si se utiliza una jaula de madera, hay que recordar que la madera es porosa y puede albergar bacterias y hongos, así que es muy importante para la salud de una chinchilla mantener la zona limpia. Se puede empapar un paño de lejía o vinagre, lavar, enjuagar y dejar secar al aire.

¿Qué pasa si limpio su jaula a menudo, pero la habitación de mi chinchilla huele mal?

Prueba usando distintos tipos de sustratos. En general, nosotros hemos obervado que los sustratos de maíz o cáñamo absorben mejor. También asegúrate de que la habitación tiene ventilación suficiente y que no hay exceso de humedad. Quizá sería bueno adquirir un humidificador.

Podéis encontrar mucha más información sobre chinchillas en Nocte Vela.

 

tortugas bebés

Fotografía de Schick desde morguefile.com

Si nos gustan las tortugas, es muy probable que llegue el momento en el que tengamos alguna cría en nuestra casa. Las tortugas bebés son más delicadas que las maduras, son muy exigentes y están bastante indefensas; así que, ya sean adquiridas en una tienda de mascotas o hayan nacido en nuestra casa, es necesario darles cuidados específicos para mantenerlas sanas y felices.

En este artículo nos vamos a enfocar en cómo afrontar la llegada a casa de las nuevas crías y del acondicionamiento previo de su nuevo hogar; es el primer paso para un correcto cuidado y, seguramente, uno de los más importantes. En las tiendas de animales se pueden encontrar tortugas acuáticas o terrestres. En esta ocasión nos ceñiremos a los cuidados de las acuáticas por ser las más comunes. De todos modos, sea el tipo de tortuga que sea, hemos de asegurarnos, mediante certificados o búsqueda de información, de que no se trata de una especie amenazada y que no está prohibida su comercialización.

Acondicionamiento del acuaterrario de nuestras tortugas bebés

Tamaño

En primer lugar, necesitamos un acuaterrario lo suficientemente grande para que la tortuga se encuentre cómoda. Para una tortuga bebé, con uno de 30 a 40 litros puede ser suficiente. Pero, cuando crezca, habrá que pensar en ponerle un acuaterrario más grande. Dependiendo del tamaño y de la especie, a medio plazo necesitaremos uno que tenga como mínimo 100 litros de capacidad para que una tortuga acuática tenga una vida feliz y saludable.

El área húmeda (o de nado)

Las tortugas pequeñas necesitan de agua limpia, previamente tratada y en buenas condiciones todo el tiempo. Si bien las tortugas maduras pueden “sobrevivir” en aguas ligeramente sucias, no ocurre lo mismo en el caso de las crías. Por eso, la filtración en el acuaterrario es esencial. Con todo, será necesario hacer cambios parciales o totales de agua cada 2 o 3 días.  En cualquier tienda nos aconsejarán sobre el filtro adecuado para la tortuga y el acuaterrario que poseamos.

La utilización de un filtro resolverá en parte los problemas de limpieza; sin embargo, el filtro creará una especie de corriente de agua. Si esta corriente es demasiado fuerte, la tortuguita tendrá que nadar con fuerza cada vez que entre en el agua y se terminará agotando, lo que no es nada bueno para ella. ¿Cómo solucionarlo? Poniendo, por ejemplo, rocas u otros elementos delante de la corriente para disminuir su fuerza.

La profundidad de la zona inundada debe ser como máximo la altura del caparazón, y contener elementos de acuario que ayuden a la cría a llegar a la superficie fácilmente, o darse la vuelta en caso de caer de espaldas. Se pueden crear varios niveles en el fondo, de manera que haya distintas profundidades, y colocar piedras redondas de río como zonas de descanso. Sería también otra manera de solventar el problema de las corrientes generadas por el filtro.

Nunca debemos olvidar que la temperatura del agua debe adecuarse a la que requiera la especie de tortuga que tengamos mediante un termocalentador.

El área seca (o de tierra)

El área seca es la zona del acuaterrario que está por encima del nivel del agua, y debe estar construida de tal manera que la tortuga pueda subir fácilmente a la superficie. En el caso de las tortugas acuáticas, solo es necesario una pequeña porción de tierra, que puede ser una roca, un ladrillo o un trozo de madera. Las tortugas semiacuáticas, sin embargo, necesitarán más espacio para poder moverse. Si les construimos el lugar como un vivario, combinando tierra y plantas, podrán elegir dónde quedarse de acuerdo a la temperatura que necesiten en cada momento.

Las tortugas son reptiles, animales de sangre fría, y dependen de la temperatura ambiental para mantener su metabolismo. Por eso les gusta tenderse tanto tiempo al sol. Las tortugas bebés son especialmente sensibles a las bajas temperaturas, que les pueden ocasionar serias enfermedades. Hay que mantener una temperatura aproximada de entre 18 y 28 grados, dependiendo de la especie. Para ello es recomendable tener un termómetro en el acuaterrario para saber en todo momento la temperatura exacta. Una temperatura por debajo de los 16 grados les puede causar inapetencia, resfriados y un periodo de hibernación prolongado.

Si es necesario un termocalentador para el área húmeda, para la zona de tierra tendremos que hacernos con una lámpara especial para reptiles que proporcione calor y rayos UV/UVB. La iluminación no solo ayudará a elevar la temperatura. las tortugas, en especial las crías, necesitan un gran aporte de calcio y vitamina D3 para que su caparazón crezca y se endurezca adecuadamente. Estos elementos se consiguen mediante una dieta rica y variada, suplementos alimenticios, y abundantes baños de sol. Los rayos ultravioleta y la vitamina D son muy importantes para el metabolismo y la fijación del calcio. Sin la luz necesaria, el caparazón crecerá muy lentamente y no adquirirá la dureza necesaria en la edaed adulta. Por supuesto, el calor y los rayos UV los pueden conseguir directamente del sol. De todos modos, no es recomendable exponer un acuaterrario de cristal o de plástico al sol de forma directa porque se calienta demasiado. Sigue leyendo

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