animales

A diferencia de otros animales domésticos, las chinchillas no huelen; huele su heno, los pellets, el sustrato… pero ellas no. ¿Por qué? Sencillamente, porque usan arena para bañarse. Creedme: hemos tenido un hámster junto a 10 chinchillas en la misma habitación y no olían lo mismo. Así que, si una chinchilla huele, se debe a que no se está limpiando su jaula con la frecuencia que se debería, o a que el animal está enfermo y hay que llevarla al veterinario de exóticos con la mayor brevedad.

La mejor manera de mantener sana una chinchilla, además de darle una buena alimentación y estar pendiente de su salud, es mantener limpia su jaula. Una jaula sucia puede conducir a la infección por parásitos, hongos y, además, empezará a oler mal.

Cría de chinchilla

Fotografía de Javier G. Iaberius para Chinchillas Nocte Vela

¿Qué puedo usar para limpiar la jaula de mi chinchilla?

Para limpiar las jaulas de las chinchillas puedes usar vinagre al 50% (mitad agua y mitad vinagre) y enjuagar. O bien, usar lejía al 10% (9 partes de agua por cada parte de lejía). En este último caso, enjuaga a fondo varias veces la jaula.

¿Cada cuánto debo limpiar la jaula de mi chinchilla?

  • Todos los días. Hay que limpiar los comederos antes de volver a darles alimento. El agua se cambia diariamente para que esté fresca y no se le desarrolle moho o verdín en el bebedero. Se barren los estantes, su casita, hamaca… También se pasa un poco la bayeta por las paredes de la jaula.
  • Semanalmente. Se lava bien el bebedero y el plato de comida. Es necesario cambiar el sustrato al completo, aunque la frecuencia de esto último dependerá del número de chinchillas en la jaula y del tipo de sustrato que se utilice. También se limpia su arena y se pasa la bayeta con vinagre por las baldas y paredes, la casa o los juguetes.
  • Mensualmente. Hay que limpiar la jaula a fondo, lavar o reemplazar las baldas y accesorios si fuera necesario. Si se utiliza una jaula de madera, hay que recordar que la madera es porosa y puede albergar bacterias y hongos, así que es muy importante para la salud de una chinchilla mantener la zona limpia. Se puede empapar un paño de lejía o vinagre, lavar, enjuagar y dejar secar al aire.

¿Qué pasa si limpio su jaula a menudo, pero la habitación de mi chinchilla huele mal?

Prueba usando distintos tipos de sustratos. En general, nosotros hemos obervado que los sustratos de maíz o cáñamo absorben mejor. También asegúrate de que la habitación tiene ventilación suficiente y que no hay exceso de humedad. Quizá sería bueno adquirir un humidificador.

Podéis encontrar mucha más información sobre chinchillas en Nocte Vela.

 

Navidad: las cartas a los Reyes Magos y a Papá Noel se llenan de peticiones infantiles de perritos y gatitos, de peces y conejitos. Es uno de los regalos recurrentes para los niños en estas fiestas, una animalito. Y es ahora cuando nos toca a nosotros, los «mayores», comportarnos como personas responsables. La adquisición de una mascota no puede ser ni un acto impulsivo ni fruto del capricho momentáneo de estas fechas. Sí, los cachorritos son adorables, con sus enormes ojotes y su aspecto de peluche, pero nunca debemos olvidar que se trata de seres vivos. Y, según la Fundación Affinity, aproximadamente el 30% de los cachorros que se regalaron en la última Navidad fueron abandonados o entregados a protectoras entre Semana Santa y el verano. Claro, cuando jugaban al pie del árbol entre los papeles de regalo eran muy monos, pero luego hay que sacarlos a pasear, limpiar sus cacas, educarlos pacientemente, cambiarles la arena, darles de comer…; los niños se cansan pronto de la novedad y ocuparse de todas esas cosas ya no les hace gracia a sus padres. Y, cuando los abandonan, estos padres se están comportando con gran irresponsabilidad delante de sus hijos, les están mostrando un comportamiento muy cruel, de lo peor que se le puede enseñar a un niño.

Niña con un perro ¿regalar en Navidad?

Perros y gatos viven más de diez años -algunos gatos, bien cuidados, pueden alcanzar los veinte-, así que adoptar una mascota significa adquirir un compromiso a largo plazo. Como va a ser una relación larga, es necesario valorar en qué aspectos se va a ver afectada la vida familiar y cómo se integrará el nuevo miembro. Es una decisión que puede llevar su tiempo y debería estar consensuada por toda la familia. Y eso no se puede hacer abiertamente si se trata de regalos navideños.

Lo primero que los padres deben hacer es asegurarse de que sus hijos desean de verdad convivir con un animal, que no se trata de un capricho y tienen en cuenta las tareas y responsabilidades que ello implica. Seguramente ya se habrá tenido una serie de pistas. Desde luego, si los niños no han pedido explícitamente una mascota como regalo, la idea de regalarles un animal no debe pasarse nunca por la cabeza. Solo traerá problemas al niño, a los padres y, sobre todo, al animal.

Cuando nuestro hijo o nuestra hija lleva mucho tiempo con el deseo de tener un animal de compañía e insiste continuamente con lo mucho que lo querrá y lo cuidará es cuando nos lo podremos empezar a plantear. Pero, en este caso, lo mejor es hacer partícipe al niño de todo el proceso de búsqueda y adopción. Juntos, es más fácil que se encuentre la mascota adecuada para la familia. Además, al niño le dará igual que el cachorro aparezca el 25 de diciembre, el 6 de enero o el 30 de abril: lo que le importará de verdad es la posibilidad de tener un nuevo amigo.

Antes de dar el paso habrá que informarse de las costumbres y necesidades del animal que vamos a introducir, valorar el espacio disponible, el tiempo que se le va a poder dedicar… En definitiva, saber si la familia puede asumir las obligaciones que conlleva o hay que buscar otro tipo de mascota más compatible. La llegada del animal no debería tomarse como la adquisición de una nueva posesión, que es lo que parece indicar un regalo, sino como la inclusión de un nuevo miembro de la familia que también tendrá sus propios derechos. Hemos de recordar, en este punto, que al adquirir un animal de compañía se adquieren una serie de responsabilidades legales (inscribirlo en el ayuntamiento, ponerle el microchip…).

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Seguramente hayáis leído o escuchado alguna vez sobre las casas de acogida para mascotas. Hay animales que, por alguna circunstancia, se encuentran a la espera de una familia adoptante. Generalmente, son animales recogidos o rescatados por protectoras o asociaciones. Mientras se les buscan dueños responsables que los adopten, o se realizan los trámites necesarios, la ley permite que se integren en una casa voluntaria de acogida temporal que les proporcione, mientras tanto, la seguridad, el afecto, la educación y la estabilidad que necesitan para su bienestar.

Gatita en acogida

Princesa, gatita en acogida de la asociación Gatómicas

Este pretende ser el primero de una serie de artículos que queremos escribir sobre la acogida de gatitos. ¿Por qué precisamente de mininos? Pues porque hace tiempo que nuestro hogar es casa de acogida para gatos, y queremos compartir nuestras experiencias con vosotros: las aventuras del pasado y también las nuevas vivencias. Así que usaremos este blog a modo de  diario cada vez que tengamos nuevos invitados gatunos en la casa, para relataros el día a día de la acogida.

En España hay, desde hace tiempo, asociaciones y grupos que se dedican a rescatar a los gatos abandonados o callejeros. Los cuidan, los alimentan, los vacunan y desparasitan, y les buscan una buena familia adoptante que se comprometa a darles el cariño y atenciones que necesitan. También se ocupan de su esterilización, una labor importante para evitar que crezcan las colonias de gatos abandonados que viven en las ciudades. Estas asociaciones, casi siempre de recursos muy limitados, necesitan de todo el apoyo necesario. Se les puede ayudar con donaciones económicas, en especie y, por supuesto, siendo casa de acogida. Cuando te conviertes en casa de acogida, la mayoría de las asociaciones se encargarán de proporcionarte alimentos, medicinas y, si el animal lo necesita, se harán cargo de los gastos veterinarios, ya que suelen tener convenios con las clínicas. 

¿Por qué los grupos que rescatan gatos necesitan casas de acogida?

Existen múltiples razones por las que un gato requiere especialmente los cuidados de una casa de acogida. Entre ellas podemos citar las siguientes:

  • La asociación que se dedica al rescate de los gatitos no dispone de un refugio físico; entonces depende de casas de acogida para que se hagan cargo de los gatos que salvan de la calle hasta que encuentren una familia adecuada para ellos.
  • Cuando hay gatitos que todavía son demasiado pequeños para ser adoptados, se necesita de un lugar seguro en el que puedan quedarse hasta que tengan la edad suficiente para ir a un hogar definitivo.
  • En ocasiones, hay gatos que requieren un cuidado especial para recuperarse de alguna cirugía, enfermedad o lesión, y se necesita un lugar en el que puedan pasar la convalecencia.
  • El gato o la gata lo está pasando mal en el refugio y presenta síntomas de ansiedad, ataques o estrés.
  • El animal nunca antes ha vivido en una casa, o no ha tenido mucho contacto con la gente u otros animales, y debe ser socializado.
  • El refugio se está quedando sin espacio o se ha visto atacado por alguna epidemia.

¿Qué implica convertir tu hogar en casa de acogida para gatos?

Una casa en acogida es aquella cuyos dueños se han comprometido a acoger a un gato sin hogar y a llenarlo de cariño, cuidados y atención, como si se tratase de un gato propio. La acogida puede tener una duración indeterminada, hasta que se adopte el gato, o puede tener una duración determinada, según las posibilidades de la familia de acogida o las necesidades de la asociación.

Cuando decides ofrecer tu hogar como casa de acogida temporal te comprometes a:

  1. Alimentar adecuadamente al animal que se te confíe según sus necesidades (puede necesitar complementos o leche especial si se trata de gatitos destetados antes de tiempo); administrarle, si está en tratamiento, las medicinas que requiera y que suele entregarnos la asociación.
  2. Ocuparte de su higiene y evitar que viva en condiciones insalubres (limpiarle la arena con regularidad, lavarlo si es necesario…)
  3. Mantenerlo en un entorno seguro, a salvo de las inclemencias del tiempo y donde no pueda ser atacado o molestado por personas o animales.
  4. Contactar con la asociación en caso de que detectemos que el animal tiene algún trastorno o sufre un percance y precisa de atención veterinaria.

La mayoría de las asociaciones te entregarán material y comida para cuidar al animal que acojes; sin embargo, al no contar con recursos suficientes, es posible que tengas que correr con algunos gastos de alimentación. Si tienes otros animales en casa, es importante que pidas los test de enfermedades básicos y que lleven a cabo un protocolo sanitario antes de dártelo en acogida. Sigue leyendo

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