Abandonar

embarazada con gato sin contagiarse de toxoplasmosis

Se puede disfrutar de un embarazo sin tener que alejarte de tu gato. Fotografía de Jamie Baker

El mito acerca de que los gatos pueden contagiar la toxoplasmosis a las mujeres embarazadas ha sido el causante de gran número de abandonos de gatos durante mucho tiempo. La toxoplasmosis es una enfermedad infecciosa ocasionada por un parásito microscópico muy raro que puede llevar al aborto involuntario o dar lugar a malformaciones en los bebés. Y, desde que se descubrió que las heces de los gatos pueden transmitir ese parásito, a muchas embarazadas les han recomendado regalar sus gatos para disminuir el riesgo, o mantenerlos constantemente fuera de la casa. Pero es algo que hoy sabemos que no es necesario cuando se tiene correctamente atendidos a los gatos.

¿Mi médico me recomendará que mantenga alejados a mis gatos?

Muchas entidades médicas advierten que los gatos no son la mayor amenaza. De hecho, sería muy raro que un gato con su cartilla veterinaria al día tuviera el parásito de la toxoplasmosis. Es más probable adquirir la toxoplasmosis al comer carne cruda o verduras mal lavadas, o en actividades relacionadas con la jardinería. Explica a tu médico que tu gato está correctamente controlado, vacunado y desparasitado para que sepa realmente cuál es el riesgo.

Entiende cómo funciona la enfermedad para sentir más seguridad

La comprensión del ciclo de vida del parásito Toxoplasma gondii (T. gondii) y el papel que juegan los gatos y los demás animales en la transmisión de la enfermedad puede aliviar en gran medida los temores acerca del embarazo y la presencia de gatos en casa.

T. gondii es un parásito protozoo que puede infectar a cualquier animal de sangre caliente, y que se sirve de huéspedes intermediarios para completar su ciclo. Generalmente no causa problemas serios, pero puede permanecer en los tejidos (carne).

¿Cómo se contagian los gatos?

Un gato puede contraer el parásito por comer carne infectada (que haya cazado o se le haya dado como alimento), o porque la madre se lo transmitió al nacer. Normalmente adquirirán inmunidad, y solo durante los primeros cinco días existe el riesgo de que desarrollen la enfermedad, algo mucho más frecuente en gatos que tienen la VIF (Virus de Inmunodeficiencia Felina). Por lo tanto, los huevos expulsados por las heces no son infecciosos inmediatamente, requieren un periodo de incubación y maduración a temperatura ambiental que dura entre veinticuatro horas y cinco días.

Sabemos que solamente los gatos que ingieren quistes son los que se infectan, así que la manera de evitar que se contagie nuestra mascota es impedir que coma carne cruda o medio cocida, y estar pendientes de que no cace animales de sangre caliente como pájaros o ratones.

¿Por qué los gatos? ¿Qué pasa con los demás animales?

Aunque no son los únicos animales de compañía que pueden transmitir la toxoplasmosis, los gatos, como todos los felinos, arrojan la etapa infecciosa del parásito a través de las heces. Como el ooquiste necesita al menos 24 horas a temperatura ambiente para madurar, es estrictamente necesario limpiar la caja de arena al menos una vez al día y lavarse muy bien las manos una vez terminada la tarea para evitar la ingesta accidental. Pero ya hemos dicho antes que hay otros modos más probables de quedar infectado.

Entonces, ¿cómo se contagian los humanos?

La única forma de contagio es la ingesta del ooquiste, que pasará del tracto intestinal al torrente sanguíneo. No es posible el contagio de un animal a un humano, así que no hay que preocuparse por acariciar al gato que, de por sí, es un animal bastante limpio. Alrededor del 40-60% de la población humana ha padecido la toxoplasmosis, y únicamente hay peligro al inicio del embarazo en las mujeres que no tienen anticuerpos o tienen bajas sus defensas. El gran porcentaje de los casos se han dado por la ingestión de alimentos contaminados crudos o poco cocinados, o por contacto con las heces infectadas de un gato. Es difícil que un gato atendido y con control veterinario pueda transmitir la toxoplasmosis a sus dueños.

8 medidas para protegerse contra la toxoplasmosis durante el embarazo

A pesar de que es poco probable el contagio de toxoplasmosis a través de nuestro gato, durante el embarazo nunca está de más ser lo más cuidadosa posible. Las siguientes recomendaciones te ayudarán a tí, para que tu gato esté libre del parásito y reduzca todos los riesgos posibles de que contraiga la toxoplasmosis.

  1. Evita darle a tu gato carne cruda o poco cocinada.
  2. A algunos gatos les gustan las verduras; antes de dárselas lávalas a fondo.
  3. Lava muy bien todos los utensilios de cocina que pudieran haber estado en contacto con la carne cruda antes de volver a usarlos.
  4. Utiliza guantes cuando hagas labores de jardinería o trabajes con la tierra por cualquier razón; en caso de no usar guantes, lávate muy bien las manos, incidiendo en las uñas.
  5. Pide a tu pareja, familia o amistades que te echen un cable con la tarea diaria de limpieza de la caja de arena durante el embarazo.
  6. Si no puedes pedir ayuda, colócate guantes de goma antes de limpiar la caja de arena o tirar la basura, y lávate muy bien las manos.
  7. Cambia la arena del gato al menos una vez al día. Suelen vender en los supermercados arena aglomerante para que te sea más fácil encontrar los pegostes.
  8. Evita que tu gato salga al jardín o entre en contacto con otros gatos durante tu embarazo.

Consideraciones finales

Cualquier precaución te ayudará a protegerte durante el embarazo; infórmate acerca de las otras maneras de contagio. Deshacerte de tu gato es innecesario, si lo quieres mucho, es mucho mejor y más bonito, disfrutar de su amor y compañía durante el embarazo y después del nacimiento de tu bebé.

Navidad: las cartas a los Reyes Magos y a Papá Noel se llenan de peticiones infantiles de perritos y gatitos, de peces y conejitos. Es uno de los regalos recurrentes para los niños en estas fiestas, una animalito. Y es ahora cuando nos toca a nosotros, los «mayores», comportarnos como personas responsables. La adquisición de una mascota no puede ser ni un acto impulsivo ni fruto del capricho momentáneo de estas fechas. Sí, los cachorritos son adorables, con sus enormes ojotes y su aspecto de peluche, pero nunca debemos olvidar que se trata de seres vivos. Y, según la Fundación Affinity, aproximadamente el 30% de los cachorros que se regalaron en la última Navidad fueron abandonados o entregados a protectoras entre Semana Santa y el verano. Claro, cuando jugaban al pie del árbol entre los papeles de regalo eran muy monos, pero luego hay que sacarlos a pasear, limpiar sus cacas, educarlos pacientemente, cambiarles la arena, darles de comer…; los niños se cansan pronto de la novedad y ocuparse de todas esas cosas ya no les hace gracia a sus padres. Y, cuando los abandonan, estos padres se están comportando con gran irresponsabilidad delante de sus hijos, les están mostrando un comportamiento muy cruel, de lo peor que se le puede enseñar a un niño.

Niña con un perro ¿regalar en Navidad?

Perros y gatos viven más de diez años -algunos gatos, bien cuidados, pueden alcanzar los veinte-, así que adoptar una mascota significa adquirir un compromiso a largo plazo. Como va a ser una relación larga, es necesario valorar en qué aspectos se va a ver afectada la vida familiar y cómo se integrará el nuevo miembro. Es una decisión que puede llevar su tiempo y debería estar consensuada por toda la familia. Y eso no se puede hacer abiertamente si se trata de regalos navideños.

Lo primero que los padres deben hacer es asegurarse de que sus hijos desean de verdad convivir con un animal, que no se trata de un capricho y tienen en cuenta las tareas y responsabilidades que ello implica. Seguramente ya se habrá tenido una serie de pistas. Desde luego, si los niños no han pedido explícitamente una mascota como regalo, la idea de regalarles un animal no debe pasarse nunca por la cabeza. Solo traerá problemas al niño, a los padres y, sobre todo, al animal.

Cuando nuestro hijo o nuestra hija lleva mucho tiempo con el deseo de tener un animal de compañía e insiste continuamente con lo mucho que lo querrá y lo cuidará es cuando nos lo podremos empezar a plantear. Pero, en este caso, lo mejor es hacer partícipe al niño de todo el proceso de búsqueda y adopción. Juntos, es más fácil que se encuentre la mascota adecuada para la familia. Además, al niño le dará igual que el cachorro aparezca el 25 de diciembre, el 6 de enero o el 30 de abril: lo que le importará de verdad es la posibilidad de tener un nuevo amigo.

Antes de dar el paso habrá que informarse de las costumbres y necesidades del animal que vamos a introducir, valorar el espacio disponible, el tiempo que se le va a poder dedicar… En definitiva, saber si la familia puede asumir las obligaciones que conlleva o hay que buscar otro tipo de mascota más compatible. La llegada del animal no debería tomarse como la adquisición de una nueva posesión, que es lo que parece indicar un regalo, sino como la inclusión de un nuevo miembro de la familia que también tendrá sus propios derechos. Hemos de recordar, en este punto, que al adquirir un animal de compañía se adquieren una serie de responsabilidades legales (inscribirlo en el ayuntamiento, ponerle el microchip…).

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