tortugas bebés

Fotografía de Schick desde morguefile.com

Si nos gustan las tortugas, es muy probable que llegue el momento en el que tengamos alguna cría en nuestra casa. Las tortugas bebés son más delicadas que las maduras, son muy exigentes y están bastante indefensas; así que, ya sean adquiridas en una tienda de mascotas o hayan nacido en nuestra casa, es necesario darles cuidados específicos para mantenerlas sanas y felices.

En este artículo nos vamos a enfocar en cómo afrontar la llegada a casa de las nuevas crías y del acondicionamiento previo de su nuevo hogar; es el primer paso para un correcto cuidado y, seguramente, uno de los más importantes. En las tiendas de animales se pueden encontrar tortugas acuáticas o terrestres. En esta ocasión nos ceñiremos a los cuidados de las acuáticas por ser las más comunes. De todos modos, sea el tipo de tortuga que sea, hemos de asegurarnos, mediante certificados o búsqueda de información, de que no se trata de una especie amenazada y que no está prohibida su comercialización.

Acondicionamiento del acuaterrario de nuestras tortugas bebés

Tamaño

En primer lugar, necesitamos un acuaterrario lo suficientemente grande para que la tortuga se encuentre cómoda. Para una tortuga bebé, con uno de 30 a 40 litros puede ser suficiente. Pero, cuando crezca, habrá que pensar en ponerle un acuaterrario más grande. Dependiendo del tamaño y de la especie, a medio plazo necesitaremos uno que tenga como mínimo 100 litros de capacidad para que una tortuga acuática tenga una vida feliz y saludable.

El área húmeda (o de nado)

Las tortugas pequeñas necesitan de agua limpia, previamente tratada y en buenas condiciones todo el tiempo. Si bien las tortugas maduras pueden “sobrevivir” en aguas ligeramente sucias, no ocurre lo mismo en el caso de las crías. Por eso, la filtración en el acuaterrario es esencial. Con todo, será necesario hacer cambios parciales o totales de agua cada 2 o 3 días.  En cualquier tienda nos aconsejarán sobre el filtro adecuado para la tortuga y el acuaterrario que poseamos.

La utilización de un filtro resolverá en parte los problemas de limpieza; sin embargo, el filtro creará una especie de corriente de agua. Si esta corriente es demasiado fuerte, la tortuguita tendrá que nadar con fuerza cada vez que entre en el agua y se terminará agotando, lo que no es nada bueno para ella. ¿Cómo solucionarlo? Poniendo, por ejemplo, rocas u otros elementos delante de la corriente para disminuir su fuerza.

La profundidad de la zona inundada debe ser como máximo la altura del caparazón, y contener elementos de acuario que ayuden a la cría a llegar a la superficie fácilmente, o darse la vuelta en caso de caer de espaldas. Se pueden crear varios niveles en el fondo, de manera que haya distintas profundidades, y colocar piedras redondas de río como zonas de descanso. Sería también otra manera de solventar el problema de las corrientes generadas por el filtro.

Nunca debemos olvidar que la temperatura del agua debe adecuarse a la que requiera la especie de tortuga que tengamos mediante un termocalentador.

El área seca (o de tierra)

El área seca es la zona del acuaterrario que está por encima del nivel del agua, y debe estar construida de tal manera que la tortuga pueda subir fácilmente a la superficie. En el caso de las tortugas acuáticas, solo es necesario una pequeña porción de tierra, que puede ser una roca, un ladrillo o un trozo de madera. Las tortugas semiacuáticas, sin embargo, necesitarán más espacio para poder moverse. Si les construimos el lugar como un vivario, combinando tierra y plantas, podrán elegir dónde quedarse de acuerdo a la temperatura que necesiten en cada momento.

Las tortugas son reptiles, animales de sangre fría, y dependen de la temperatura ambiental para mantener su metabolismo. Por eso les gusta tenderse tanto tiempo al sol. Las tortugas bebés son especialmente sensibles a las bajas temperaturas, que les pueden ocasionar serias enfermedades. Hay que mantener una temperatura aproximada de entre 18 y 28 grados, dependiendo de la especie. Para ello es recomendable tener un termómetro en el acuaterrario para saber en todo momento la temperatura exacta. Una temperatura por debajo de los 16 grados les puede causar inapetencia, resfriados y un periodo de hibernación prolongado.

Si es necesario un termocalentador para el área húmeda, para la zona de tierra tendremos que hacernos con una lámpara especial para reptiles que proporcione calor y rayos UV/UVB. La iluminación no solo ayudará a elevar la temperatura. las tortugas, en especial las crías, necesitan un gran aporte de calcio y vitamina D3 para que su caparazón crezca y se endurezca adecuadamente. Estos elementos se consiguen mediante una dieta rica y variada, suplementos alimenticios, y abundantes baños de sol. Los rayos ultravioleta y la vitamina D son muy importantes para el metabolismo y la fijación del calcio. Sin la luz necesaria, el caparazón crecerá muy lentamente y no adquirirá la dureza necesaria en la edaed adulta. Por supuesto, el calor y los rayos UV los pueden conseguir directamente del sol. De todos modos, no es recomendable exponer un acuaterrario de cristal o de plástico al sol de forma directa porque se calienta demasiado.

En climas apropiados, puede funcionar bien un acuaterrario diseñado al aire libre, pero hay que acondicionar muy bien el espacio: tenemos que dotarlo de un sustrato apropiado, asegurarnos de que el agua y la humedad sea la adecuada, que esté en una zona que combine luz y sombra, y hemos de cuidar muy bien la limpieza. De hecho, muchas tortugas prosperarán correctamente al aire libre, por lo menos durante una parte del año. Pero hemos de recordar siempre que, al no tratarse de tortugas salvajes, su capacidad de adaptación es menor. ¡Y que hay que protegerlas de los depredadores de alguna manera! Las crías de tortuga, tan pequeñitas, pueden convertirse en un festín para los gatos y algunas aves.

Decoración

Sin duda, el mejor hábitat que podemos montar para nuestra tortuguita es una combinación de plantas en su zona de tierra, y de ladrillos o maderas en su zona acuática. Sin embargo, no debemos pasarnos con la decoración y dejar suficiente espacio para que el animal pueda nadar y moverse. Debemos recordar que poco a poco irá creciendo y se le puede quedar pequeño el lugar. Se pueden añadir plantas naturales o artificiales. Nuestro consejo es que, si es la primera vez que tienes una tortuga, uses plantas artificiales (algunas son tan hermosas como las de verdad). El problema con las plantas naturales es que las tortugas se las terminan comiendo y, aparte de tener que adquirir plantas cada semana, algunas de ellas pueden ser tóxicas.

En cuanto al sustrato, un par de apuntes. En primer lugar, recomendamos no utilizar sustrato en la zona húmeda para facilitar la limpieza. En segundo lugar, hemos de evitar cualquier tipo de elemento que les quepa en la boca y se puedan tragar. Al igual que en la naturaleza, las tortugas comen piedras, plásticos, arena y otros elementos del fondo, y todo eso les produce complicaciones muy desagradables. Una tortuga puede sufrir de estreñimiento o incluso ahogarse con un pequeño elemento, por ello es mejor evitarlos en la decoración del acuaterrario.

En el mercado hay varias especies de tortuga, y cada una tiene unos requerimientos específicos para su vivienda. Te recomendamos investigar muy bien acerca de las necesidades de la especie que planeas adquirir antes de decidir hacerla parte de tu hogar.

 

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